Microscopios, placas y... ¿un radiador? Conoce nuestro material de laboratorio

¿Con qué "cocinamos" nuestras colonias? Ingenio y rigor científico en nuestro laboratorio

¡Hoy os queremos enseñar todo el material con el que hemos estado trabajando!

¿Os acordáis de lo que enumeramos en nuestra primera entrada? Pues, ¡hay muchísimo más!

Lo primero: ¡nuestro fantástico microscopio! Como nadie está usando el laboratorio para prácticas, ¡hemos tenido acceso al microscopio del profe! Lo mejor es que tiene conexión a la cámara para poder ver las imágenes en grande en la pantalla del portátil.




 







Placas de Petri y Agar Agar: Un comienzo difícil Teníamos placas de Petri de vidrio y de plástico, pero como este no es un proyecto de asignatura, hemos comprado nuestras propias placas plásticas (¡por ser más baratas!). También hemos tenido que comprar Agar Agar y aprender a hacer la disolución.

Tenemos que reconocer que ha sido tedioso y nos ha llevado mucho tiempo, aunque gracias a ello hemos tenido la oportunidad de utilizar utensilios geniales como:

  • El matraz Erlenmeyer.

  • La placa calefactora con agitador magnético (¡eso sí que ha sido interesante!).

Las placas de Petri con agar agar "casero" tienen su punto: las primeras nos salieron muy duras y no creció nada; las siguientes, extremadamente líquidas y nos era imposible sembrar. ¡Pero a la tercera tanda ya han salido las primeras colonias de microorganismos!

Para verlas, tendréis que esperar a nuestra siguiente entrada en este blog...

Contando colonias y sembrando técnica Como contador de colonias, teníamos preparado un papel de gráficas, pero ya os contaremos los resultados más adelante. Y al asa de siembra le dedicaremos un capítulo para ella sola: ¡la técnica se lo merece!

Y la estufa... ¿Creatividad o Ciencia? ¡Las dos! No teníamos una estufa de cultivo profesional para mantener las placas a los 24-26ºC que necesitábamos para que crecieran los microorganismos. ¿Qué hicimos? ¡Ingenio al poder!

Como veis en las bases del concurso, una buena metodología implica superar los problemas que surgen, así que ideamos un sistema controlado: pusimos una silla justo delante de un radiador de la calefacción central.

Colocamos las placas sobre la silla (¡nunca encima del radiador!) y, lo más importante para la precisión científica: instalamos un termopar (un sensor de temperatura muy preciso) para registrar constantemente la temperatura. Esto nos permitió asegurar que el calor no fuera excesivo y que se mantenía en el rango óptimo para el crecimiento microbiano, sin riesgo y con total control.





¡Esperamos que os haya gustado nuestro laboratorio improvisado pero científicamente controlado!

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