Sembrando como profesionales: la técnica del zig-zag paso a paso

¡Hola de nuevo! Como lo prometido es deuda, aquí estamos para dedicarle una entrada exclusiva a la herramienta estrella de nuestros cultivos: el asa de siembra.

Durante nuestro trabajo en el laboratorio del CEIPSO Blas de Lezo nos dimos cuenta de que cultivar microorganismos no consiste solo en pasar un bastoncillo por el baño y frotarlo en la placa. ¡Tiene su ciencia y su técnica!

Hoy os explicamos cómo pasamos las muestras invisibles a nuestras placas de Petri para que se conviertan en las colonias que queremos analizar.


Nuestro "pincel" científico: El asa de siembra

Para que os hagáis una idea, un asa de siembra es un instrumento de laboratorio muy sencillo: consiste en un mango largo que termina en un hilo metálico con un pequeño arito en la punta. Funciona como si fuera un pincel con el que "dibujamos" sobre el Agar Agar, pero en lugar de pintura, transportamos microorganismos.

Para hacer bien nuestro trabajo de Biorastreadores, tuvimos que dominar dos pasos fundamentales: la esterilización y el estriado en zig-zag.

Paso 1: El bautismo de fuego (Esterilización)

En microbiología, la regla número uno es no contaminar la muestra con bacterias que no queremos (por ejemplo, las que flotan en el aire o las que quedaron de un experimento anterior). Aquí es donde entra en acción nuestro querido Mechero Bunsen.

Antes de recoger cualquier muestra de los grifos, suelos o váteres, tenemos que esterilizar el asa. ¿Cómo lo hacemos?

  • Acercamos el hilo metálico del asa a la llama azul del mechero Bunsen.

  • Esperamos unos segundos hasta que el metal se pone completamente al rojo vivo. ¡Literalmente quemamos cualquier rastro de vida anterior!

  • Después, es fundamental dejarla enfriar un par de segundos manteniéndola cerca de la llama (en la zona estéril que crea el calor). Si metemos el asa ardiendo directamente en la muestra... ¡freiremos a nuestras bacterias antes de empezar!

Paso 2: Sembrando como profesionales (La técnica del Zig-Zag)

Una vez que hemos tomado nuestra muestra con el asa esterilizada (o si usamos un hisopo previamente para frotar las superficies de los baños), llega el momento de la verdad: pasarlo a la placa de Petri.

Para ello, utilizamos la técnica de siembra por estría en zig-zag. No se trata de restregar a lo loco sobre la gelatina del agar, sino de seguir un patrón metódico:

  1. Suavidad ante todo: Abrimos la placa de Petri solo un poquito (cerca del fuego del mechero para evitar contaminación ambiental) y apoyamos el arito del asa muy suavemente sobre el agar. ¡Si apretamos mucho, rompemos la gelatina!

  2. El primer zig-zag: Hacemos un movimiento rápido de lado a lado (en zig-zag) en la parte superior de la placa. Aquí es donde se deposita la mayor cantidad de bacterias.

  3. Dilución en la placa: Esterilizamos el asa de nuevo, la dejamos enfriar, tocamos el final de nuestro primer zig-zag y hacemos un segundo recorrido estriado hacia el centro. Repetimos esto una vez más hacia el fondo de la placa.

¿Por qué lo hacemos en zig-zag? El objetivo es ir "agotando" la muestra. En el primer trazo dejamos un montón de microorganismos juntos (donde crecerá un bloque denso de bacterias). Pero al ir arrastrando el asa en zig-zag cada vez con menos carga, conseguimos que al final del recorrido las bacterias caigan de una en una, muy separadas entre sí.

Gracias a esto, cuando pasen unos días en nuestra estufa, esas bacterias solitarias formarán colonias aisladas: puntitos redondos y separados que podremos contar y observar al microscopio con muchísima claridad para saber quién gana la batalla de la suciedad en nuestro instituto.





¡Cada día nos sentimos más cómodos con la instrumentación! En la próxima entrada os empezaremos a mostrar los resultados de estas siembras. ¡Preparaos, porque lo que ha crecido ahí dentro es alucinante!

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